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Formando una familia con banco de óvulos y/o esperma.

6 julio, 2020

Equipo de REPROBANK

Son muchas las personas que forman su familia a través de algún método de reproducción asistida.  A continuación presentamos dos historias de nuestros pacientes. Los dos relatos nos hablan de las dificultades, deseos, ilusiones, frustraciones y energía que demanda el proceso.

PRIMER RELATO «Ana y Mauricio»

Todo comenzó luego de siete años de estar juntos y más de un año de intentarlo sin ‘poder quedar’. Decidí consultar con mi ginecólogo que, sin dudarlo, me derivó a un especialista en infertilidad. El cambio de médico fue algo extraño pero enseguida me focalicé en muchísimos estudios previos, alguno de los cuales tardaron varias semanas. Análisis de sangre para estudiar las hormonas, ecografías para ver a los ovarios, la insoportable histerosalpingografía (una incómoda radiografía que permite estudiar el útero y las trompas), cultivo de flujo vaginal, etc.

Mauricio visitó a un andrólogo que sólo le pidió un estudio: el espermograma básico.  Con todos los resultados en mano (una carpeta grande que resumía nuestras andanzas por seis o siete laboratorios), nuestro médico nos dijo acerca de las distintas opciones de tratamiento para nuestro caso: Mauricio tiene algo baja la cantidad de espermatozoides y además se mueven lento. Como mis trompas y demás estudios dieron bien para mi edad (38años), comenzamos con tres intentos de inseminaciones que no dieron resultados. Cada intento fue un sueño frustado, un gasto enorme de tiempo, energía y dinero al punto que no podíamos concentrarnos en otra cosa. La vida en esos meses fueron los pinchazos, las ecografías y poder obtener la muestra justo en el momento de la ovulación (que odisea!). Luego, vino la insoportable espera de la ‘beta’ y el resultado negativo que te pone en la cara que todo lo que habíamos hecho había sido en vano…

La carrera continuó con dos in vitros ya que luego nos enteramos que Mauricio tenía varicocele y alta fragmentación del ADN de los espermatozoides. Los antioxidantes que le dieron no sirvieron de mucho y los embriones que se formaron no implantaron. Nuestro médico nos habló de la ovodonación (donación de óvulos) como la mágica solución a nuestro problema pero no nos convenció. Para ese entonces llevábamos casi tres años de intentos, una gran frustración y un cansancio que llega bien adentro.

Nuestro relato culmina con nuestro tercer ICSI luego de unas vacaciones cortas (ya que nuestro presupuesto no daba para más). Esta vez, seleccionaron los espermatozoides de mi marido con columnas de anexinas, me dieron más medicación y dejaron los embriones crecer hasta el día cinco. El único que sobrevivió se llama hoy Ignacio quien representa el vivo relato de nuestra silenciosa e interminable lucha por ser p/madres.

SEGUNDO RELATO «Josefina y Marcela»

Vivimos en Mendoza y estamos juntas hace casi 12 años. Desde la ley de matrimonio igualitario, nos casamos y decidimos formar una familia. Yo tengo 34 años y Marcela 40, vengo de familia muy unida y numerosa. Siempre supe que iba a ser mamá pero no imaginaba ni tenía información de todo el camino que debíamos recorrer.

La dificultad comenzaba por salir del closet y visibilizar/ naturalizar la posibilidad de que dos mujeres pudieran formar una familia homoparental en una sociedad cerrada y dogmática. No es ni fue fácil hacer realidad esta decisión pero con el acompañamiento de un grupo de ayuda y personas que viven esa misma situación, nos animamos a empezar a soñar.

Comenzamos con consultas a nuestra ginecóloga que también es especialista en temas de infertilidad. Luego de todos los exámenes que tuve que hacer, concluimos que estaba todo normal y que sólo era cuestión de buscar un buen banco de semen, tema que también habíamos tenido que charlar entre nosotras y en el grupo, ya que teníamos la duda si íbamos a conformar una familia sólo nosotras o involucrando a un amigo que teníamos en común.

A la hora de elegir un banco de semen, dimos prioridad a la información, transparencia y seriedad profesional. Contactamos con REPROBANK e inmediatamente nos mandaron los documentos para firmar junto con información acerca del proceso, donantes, etc. Al cabo de diez días, teníamos tres muestras congeladas y listas para usar en un tanque de nitrógeno en la ciudad donde vivimos.

Nuestra ginecóloga me dio unas pastillas (clomifeno) que tomé durante mas de una semana hasta el día de una inyección que me hizo ovular. En medio de la ansiedad y nervios, Marcela y yo nos comunicamos con el laboratorio para darles aviso del día de la inseminación.Treinta y seis horas después, la muestra de espermatozoides estaba lista para ser usada. Luego de 14 días la prueba de embarazo dió negativo y nuestros sueños se fueron rápidamente al piso.

Los meses que siguieron fueron parecidos, nuestras vidas y relatos se resumían en un monotema: intentos, hormonas, cambios de ánimo y la ‘ beta espera’ con final negativo…luego de tres fracasos, decidimos descansar y darle tregua a nuestra cabeza y cuerpo. Ya se nos habían acabado las muestras y decidimos encargar tres más para tener de reserva.

Finalmente fuimos por nuestro cuarto intento pero esta vez con una pequeña ayuda de hormonas. Catorce días después, preparadas para el negativo y sabiendo como reaccionar y que explicaciones dar a nuestra familia y amigos, la prueba nos decía que estábamos embarazadas.

¿Y ahora que? ¿Que hago con la alegría y miedo profundo que siento? ¿Como me organizo? ¿Cuales son los pasos a seguir?

Supongo que día a día se vive y se aprende. Por algo el embarazo dura nueve meses, tiempo suficiente para un entrenamiento intensivo. Hoy tengo en mi vientre un embarazo temprano, una incipiente ilusión, ansiedad, miedo y muchas preguntas pero la firme certeza de querer disfrutar, gozar y vivir plenamente este hermoso regalo.

 

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